Cartas de Joan García Oliver

Carta 17 de Abril de 1979
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Carta 21 de Mayo de 1979
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Carta 18 de Agosto de 1979

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                                                        Guadalajara,Jal. 17 de Abril de 1979

 

Luis Andrés Edo

BARCELONA

Querido compañero:

                                 Contesto tus dos cartas, la del 4 del corriente, que acabo de recibir, y la anterior, que me fué trasmitida por un amigo tuyo que, lamentablemente no llegué a conocer. Creo que fué debido a una manera tonta de hablarnos por teléfono, él desde la capital del país, pidiendo tener una entrevista conmigo, al parecer para preguntarme sobre tópicos de actualidad de España, lo que dió motivo a que yo, muy desconfiado y pues de él nada sabía, le contestase que en mi actual situación yo no me prestaba a hablar de cosas que no conozco; pero que si venía a Guadalajara para hablar conmigo de futbol, por ejemplo, de buena gana lo recibiría. Fué todo. Me remitió tu carta, que no pude contestar porque no me fué posible entender la dirección tuya.

                                  Tu última carta es muy interesante. Y muy descriptiva. El estado de ánimo a que pudieron llegar algunos ciudadanos y compañeros de mi ciudad natal, es muy comprensivo. Y lo es tamién las conclusiones a que tú llegas haciéndolo – extensible a buena parte del país. Pero, amigo Edo, yo ya estoy más allá de dejarme influenciar por impresiones fugaces. Siempre fuí un gran calculador, por lo que mis análisis de las situaciones porque viví podrán ser discutidas y hasta polemizadas, pero invariablemente resultaban acertados. Así y todo resulté vencido en una posicicón que no era mía, sino la histórica de la Organización: “ir a por el todo”, concepción maximalista de una revolución que se abría hacia todas las posibilidades, y las que haría que analizando su asentamiento. Y, cosa absurda, fuí vencido- la Organización fué vencida- por algo tan inocuo como “por no ir por nada”. ¿Qué ocurre actualmente a la C.N.T. y al movimiento obrero en general de España? Pues que se encuentra “en la nada”.

                                   Me temo que, si actualmente y dada la manipulación de que es objeto la C.N.T., se pudiera de nuevo votar el “ir a por a todo” o quedarse en la nada, la votación daría el mismo resultado de entonces, que yo – y la verdadera C.N.T. – tendríamos un solo voto a favor.

                                   Claro que la regional catalana, antes de ser abordados los trabajos de ese próximo Congreso confederal que me anuncias, debería celebrar su congreso regional y poner a discusión, responsablemente, quién tenían razón cuando la celebración del Pleno Regional de Locales y Comarcales del 23 de Julio de 1936, si los partidarios de “ir a por el todo” y los que quisieron quedarse en la nada. Porque, amigo Edo, de la nada no se sale más que para el pudridero. Esta es la cuestión, que pasó desapercibida al amigo Pepe Martínez, de RUEDO IBÉRICO al enfocar la publicidad de EL ECO DE LOS PASOS. No, este libro no es de polémica, sino de estudio y meditación, bastante difícil de digerir, por cierto. Y, cosa muy importante, no deberíamos estar presentes ninguno de los autores y sostenedores de ambas posiciones.

                                   No sé si lo que acao de decirte te dará una idea de las enormes dificultades que se oponen a mi regreso a España. Yo no aspiro a influir en mi favor. Ni siquiera pretendo modificar ese aspecto de “maldito” comque se me está deformando la imagen. Soy del Mediterráneo, donde antes que yo, un pueblo juzgó a su filosófo, el que a la vera del brocal del pozo interpelaba a sus conciudadanos, y lo condenó a tomarse la cicuta. Con estas explicaciones puedes quedar muy bien, de mi parte, con ese buen amigo y compañero Eliseo Bayo, a quien agradezco los ofrecimientos que te hizo para mí. De todas maneras, quién sabe! a lo mejor cualquier día le digo a Pilar, vámonos a dar una vuelta por la Barceloneta”

                                   No, no antepongo lo personal a lo colectivo. El que la clase obrera de hoy no acuda a los sindicatos, debe ser por algo, y yo creo que es por desilución. Si al primer mitin que celebró la C.N.T. en Barcelona acudieron más de tres cientos cincuenta mil oyentes y ya no pasaron por los Sindicatos, es que se les decepcionó. Sería cosa de que analizases cuáles fueron los oradores, qué dijeron en sus discursos y, sobre todo, cuáles fueron las orientaciones de la Organización a los oyentes. Porque si alguien se creyó que los asistentes eran borregos, pues que se atenga a las consecuencias.

                                   Un fuerte abrazo.

                                   J. García Oliver

 

 

 

 

Guadalajara, Jal. 21 de Mayo de 1979

LUIS ANDRES EDO

Barcelona – España

 

Querido amigo:

                        Hace unos días contesté tu carta, en la que procuré ser lo más lacónico posible.

                        Después, en las columnas de una revista con título de HISTORIA LIBERTARIA, he tenido ocasión de leer, entre algunas cosas de buenos amigos y compañeros, cantidad de otras de no tan buenos amigos. En general, lo escrito por Peirats, es totalmente falso. Falso es lo que escribe Marcos Alcón, así como también lo es lo que cuenta Severino Campos.

                        No sé por qué, estos dos últimos se duelen tanto cuando en mi libro solamente hablo de bien de ellos. Comprendo, no obstante, que acaso lo hagan movidos por obligadas deudas que deben tener con Federica Montseny o con Fidel Miró, directamente con él o con Santillán.

                        Pese a mi prudencia, sí debo aclarar:

Fidel Miró no luchó en las jornadas de Julio. Nadie lo vió por ningún lado. Marcos Alcón no luchó en las jornadas de Julio; Tampoco nadie lo vió por ningún lado.

Severino Campos no luchó en las jornadas de Julio. Nadie lo vió por ningún lado, pero sí se supo después, que, contraviniendo los acuerdos de la Organización consistentes en que ningún militante debía ausentarse de Barcelona; él se fué a esconderse en su pueblo de la Provincia de Castellón de la Plana, que no abandonó hasta que la cosa en Barcelona se vió segura.

                        En EL ECO DE LOS PASOS ya queda dicho que tanto Federica Montseny como Santillán aparecieron por el omité Regional horas después de que la lucha había terminado. Pero de ambos se carece totalmente de testmonios de que los hubiesen visto luchando en algún lado.

                        También se hace correr el infundio de que trato a Durruti muy mal. Pues bien, nadie lo ha tratado tan bien como yo. Ellos fueron los que lo enviaron a Madrid. Yo lo acompañé ante de defección de Federica. Yo lo ayudé a todo lo que quiso y pretendió: ser nombrado jefe militar de tres Brigadas Mixtas, primero, y últimamente Presidente de la Junta de Defensa de Madrid, que a causa de su muerte no llegó a ocupar. Lo que sí hago, cumpliendo un deber de amigo y compañero de grupo, es romper con el mito que se ha pretendido hacer de él para que pueda ser explotado comercialmente por los fabricantes de libros, de estampas y de figurillas; porque es mi deber como miembro del Grupo, donde todos éramos iguales, y porque debe repugnar a toda conciencia verdaderamente anarquista los endiosamientos.

                        También se pretende hacer creer ahora a la gente que no existió el

 

(2) a Edo el 21 Mayo 1979

Pleno de Locales y Comarcales en que planteé “ el ir a por el todo” y en el que fui vencido en la votación y acordándose la colaboración política. Aunque muy mal escrito, ello está presente en el libro de Peirats LA C.N.T. Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA, editado primero en Toulouse por la C.N.T. y después por RUEDO IBÉRICO. En ambas ediciones está comprendido en el CAPITULIO IX. Con posterioridad, César M. Lorenzo (Hijo de Horacio Prieto, en su libro LES ANARCHISTES ESPAGNOLS ET LE POVOIR? Afirma y explica ampliamente lo mismo. En la Nota del Autor 3 es taxativo. Pero, todavía más adelante, en su Nota 35 la cosa aparece más concreta, porque se trata de una explicación de Souchy aparecida en España Libre del 3 de Junio de 1951.

                        Comprenderás lo importante que yo le concedo a todas estas cosas. Es por ello que, en mi anterior, sugiero la conveniencia de que, antes de ir a un Congreso nacional de la C.N.T., debería celebrarse uno de la Confederación Regional de Cataluña, precisamente porque, según mi parecer, la Organización no podrá salir del abismo en que está sumida, si antes no se aclara quién tenía razón; si yo y la Comarcal de Bajo Llobregat de pedir ir a por el todo o la tenían los que, contraviniendo los acuerdos de la Organización, se pronunciaron por en contra y por la continuidad de la sociedad burguesa.

                        Y quede bien claro, amigo Edo, que no quiero con ello sugerir siquiera que la conducta actual de la Organización debería ser la de ir a por el todo en estos momentos. No. Se trata de liquidar el pasado, de una manera decente. Es lo menos que se puede hacer en los tiempos actuales, que hasta los Mollah y los ayatollah – curas y arzobispos islámicos – hacen la revolución social en nombre de Alá. En concreto: si yo fuí un equivocado en aquel entonces y no interpretaba correctamente los acuerdos de los Congresos de la C.N.T., debo ser castigado y separado de la C.N.T. Pero, si Santillán, Federica, Marianet y Miró se confabularon para llevar a la organización por el derrotero del deshonor, todos ellos, más sus defensores actuales, deben ser separados.

                        Y ni que decir tiene, amigo Edo, que te dejo en libertad de hacer el uso que mejor entiendas pueda convenir a la Organización de todo el contenido de esta carta.

                        Con un fuerte abrazo

                        (Juan García Oliver)

 

 

 

                                    Guadalajara, Jal. MEXICO, 18 Agosto de 1979

 

Luis Andrés Edo

BARCELONA -9

 

Querido compañero:

                        Lamento muchísimo haber tenido que recibir por correo desde México ciudad, tu carta del 17 de Junio, retrasmitida por el compañero Galo Sánchez, quien no pudo hacerlo a mano por encontrarme yo, desde el día 16 de dicho mes de viaje a París. Como apostilla a tu carta de referencia, Galo Sánchez escribió para mí unas afectuosas frases, que siento no haber podido corresponder con unas líneas mías porque, al querer hacerlo, me encontré conque su dirección aparecía ilegible en lo de Ruiz de Pa..... Y puedes decirle de mi parte que, para mí hubiera sido muy agradable platicar con él y enterarme por su conducto de cuanto está ocurriendo en España. Por cierto que en las cortas líneas que me dejó escritas, aventuraba él la posibilidad de que tú te encontrabas, también en aquellos días, en París. Estuviste en París? De ser cierto, nos perdimos una buena oportunidad de convivir unas horas juntas.

                        No salgo de mi asombro al enterarme de que el actual director de “Soli” es Severino Campos. Al respecto, no puedo opinar si sería o no interesante que mi carta, a la que haces referencia, fuese publicada en el periódico. Creo que ni debes ensayarlo. Yo no pretendo enturbiar las aguas orgánicas. Además, estoy convencido de que la C.N.T., si logra salvarse de las calamidades porque está pasando, lo hará sin necesidad de ser apadrinada por los santones de aquel ayer tan remoto. Y eso será, según mi manera de ver, cuando se vaya olvidando de que la Organización no es un partido político al que se puede aspirar pertenecer por cualidades personales y por aspiraciones personales también, sino que es una organización de trabajadores con derecho y deber de pertenecer a sus sindicatos tanto para protegerse de la rapacidad burguesa, como para ver de crear un mundo nuevo basado en la anulación de todas las clases y el predominio de los que trabajen. Claro que me refiero a cuando aparezcan en los Sindicatos de la C.N.T. núcleos de jóvenes obreros dispuestos ellos a marchar adelante por y para la causa de los trabajadores. Y los núcleos de obreros jóvenes con ansias de marchar adelante irán apareciendo a medida de que los viejos santones se retiren a sus casas o se mueran.

                        No me contradigo al opinar de esta manera y, al mismo tiempo haber dado a luz un libro sobre asuntos orgánicos. Hay que tener en cuenta que, Franco y la emigración republicana en general yacía en el más ridículo estado de postración. En aquellas aguas muertas de la espiritualidad de los exilados, por un lado, y la de los de interior, el libro aspira a agitar las aguas pestilentes del quietismo. En realidad venía siendo como una pedrada lanzada en contra de todos cuantos se opusieron, en su día, a la marcha de la juventud revolucionaria que cobijada en el D.I. se puso en pie para que todo –toda la historia de los gestas revolucionarias de la C.N.T.- no quedase en la “nada” de los que no quisieron ir a por el todo.

                        Los asuntos orgánicos que trato en el libro, no pertenecen al hoy, sino al ayer. Pero el ayer se hizo actualidad cuando vinieron a buscarme a París para ver de que tomase parte en un mitin junto con Federica y Peirats. O sea que desde Barcelona soltásemos una gran risotada para con los ingénuos que ayer, anteayer y siempre se hicieron matar, siendo hombres de acción del sindicalismo, y perteneciendo a los cuadros de defensa, o enlistándose alegres y sonrientes en el D.I.

                        La torcida orientación que se le dió al libro EL ECO DE LOS PASOS al ser lanzado a la luz con una interpretación gritona basada en su aspecto polémico, ha estado impidiendo que su contenido fuese objeto de estudio y meditación, a la que debieron aplicarse los jóvenes obreros, a quienes precisamente va dirigido todo el mensaje. El libro viene siendo un manual de lo que debe o no debe hacerse en las luchas reivindicativas de la clase obrera. Claro que yo lo hago a mi manera, de acuerdo con mi estilo de expresarme, lo mismo escribiendo que halando en los discursos de conferencias o mitines. Por eso explico que, cuando                                                             

                                                                               (sigue)

(2)       a L.A.E.- 18 Agosto 1979

yo empezaba a hablar, en la concurrencia al acto se producía como una contracción, preguntándose muchos “y ahora qué nos va a decir”, por estar ya acostumbrados a que siempre les plantease “cosas”, no demagogias.

                        En efecto, en la destrucción del mito Durruti le puse toda mi atención, tanto de pensador como de escritor. Siendo que la clase trabajadora forma un colectivo lo que también ocurre en la C.N.T., la creación y cultivación de un mito humano debería resultar, a lo largo del tiempo, contraproducente. Por ello mismo puse gran atención de que, a lo largo del libro, fuesen apareciendo muchas pequeñas biografías de grandes luchadores, de manera que cantidades de compañeros fueran incorporándose en la Historia, tanto si la hubiesen rendido sus vidas en la plenitud siempre confusa de las muertes de los héroes, como si aún viviendo fuesen dignas de ser recordadas sus obras o sus gestas. Se trata, en realidad, de un esfuerzo enorme para impedir que las cenizas del pasado sepultasen en el no ser muchas de las luminosas chispas de la gran vitalidad de nuestra militancia. Llegando a veces, en este gran esfuerzo de hacer luz en la oscuridad ambiental, a proyectar la luz sobre quien, como el holandés Van Lubbe, yacía sepultado bajo las toneladas de infamia que le arrojaron los comunistas.

                        No, amigo Edo, no se necesita gran valor para ver de impedir que un verdadero héroe, como Durruti, pase a ser pieza de explotación de aquellos que solamente pueden vivir dentro de la boatería explotadora de los santos y de los héroes. Lo que sí debe tenerse siempre, es el coraje de levantar a pulso el recuerdo de los militantes que vivieron en el anonimato y pasarlos por los rayos de la gloria, de manera que, por ejemplo, el viejo compañero Carbonell de Reus, y los que con él secundaron magníficamente la obra orgánica, con todo y sus nombres, aparezcan en las relaciones de lo que fué vida de la C.N.T.

                        Sí, acaso tengas razón en tus apreciaciones sobre lo de Zaragoza. No me extraña tu manera de opinar, ahora. Porque ahora la C.N.T. ya no es lo que fué, gran organización federal de Regionales. Entonces ya supuso una gran audacia el que, desde la radio de Barcelona, me dirigiese a los compañeros de Zaragoza, pues que evidentemente ya estaba trasgrediendo los derechos orgánicos de la Regional de Aragón, Rioja y Navarra. Ten en cuenta que para cubrir con un manto de legalidad confederal la presencia en los campos de Aragón de las milicias confederales, hubo necesidad de dar vida al Consejo de Aragón y de que éste lo aceptase.

                        Son muchas las lecciones de derecho confederal que contiene mi libro. Para aquellos que dudan si realmente fuí yo quien lo escribió, este conocimiento del derecho confederal y los alcances del derecho federalista, les debería convencer de que, realmente García Oliver lo escribió. Para mí, sería la cosa más sencilla -si el cuerpo lo aguantase- sacar del contenido de libro materiales suficientes para pasarme el resto de mi vida dando conferencias explicativas sobre los alcances de cuanto escribí.

                        Por qué no me traslado a España a dar todas esas conferencias? Primero, porque el cuerpo no lo aguantaría. Segundo, porque he de ser siempre yo que haga todas las cosas? Tercero, porque llevo dentro de mí el impacto de aquella votación que dió un voto, sólo un voto, a mi propuesta de ir a por el todo.

                        Y ahora ya no se trata de ir a por el todo, sino de crear una gran organización de trabajadores que se prepare intensamente para la segunda versión de ir a por el todo, que se producirá cuando se agoten los recursos que el liberalismo ha prestado al sistema capitalista y éste ceda la plaza a los sistemas sindicales que se desarrollarán en la segunda etapa de la vida del Sindicalismo. En mi libro ya están descritas las tres etapas fundamentales por las que pasará la clase trabajadora en su marcha hacia la realización de la justicia social.

                        Y nada de todo eso puede realizarse sin salir de la cloaca de la “nada”.

                                        Con un fuerte abrazo

                                        (J. García Oliver)

 

 

 

 

 

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