Artículos de opinión

TRANSGRESIÓN DE UNA EXCEPCIÓN

En el antiguo sistema legal la excepción era la regla, ello producía la discriminada imperfección de que “no todos éramos iguales ante la ley” lo que lógicamente justificaba el recurso a la barricada, como el acto más representativo de la resistencia a la injusticia, a cuantos núcleos sociales eran discriminados, obviando el uso de los procedimientos jurídicos.

Desde hace más de cinco décadas se fue abriendo paso el perfeccionamiento del “procedimiento” legal, que convierte cualquier acto y actividad de la persona en un “exhorto jurídico”, bajo la farsa más escandalosa de la historia: “la defensa de los derechos humanos”. Pues si bien ese perfeccionamiento alguna vez, no siempre, puede alcanzar al “procedimiento” está lejos de garantizar la aplicación de la justicia, es decir, los derechos humanos. En otras palabras, en el nuevo sistema legal toda persona, por sus opiniones o sus actos, es conducida, atada de pies y manos, a comparecer ante los encargados a decidir sobre la aplicación de la ley.

Ante la imperiosa necesidad moral de vernos obligados a romper la “conspiración del silencio” a que nuestras opiniones están sometidas, en torno a una situación límite, como es la llamada guerra de Yugoslavia, hemos decidido realizar la transgresión de una excepción, al remitirla al fiscal, convirtiéndola forzosamente en un “exhorto jurídico”, conscientes de nuestra propia contradicción, pero convencidos de que los contenidos de este acto se corresponden con un innegable sentido de la justicia.

LA FILOSOFÍA DE LA GUERRA

Cuando en Japón, en julio de 1.945, el gobierno de la dictadura aceptaba la rendición sin condiciones, ante las fuerzas del Ejército de los EEUU, la Casa Blanca hacía caso omiso de ese acto de rendición.

La Segunda Guerra Mundial no se podía terminar sin un acontecimiento definitivo que reflejara, no solo ante el Japón, sino ante el mundo, el indiscutible poder bélico de los EEUU.
El “Proyecto Manhattan” iba a ser aplicado como acto final de la guerra; unas semanas después, el 6 y el 8 de agosto, caían las dos primeras bombas atómicas sobre el Planeta, cuya trágica circunstancia iba a ser asumida por Hiroshima y Nagasaki. Un acto de inútil agresión final de una guerra ya terminada; un hecho consumado sobre el que se iba erigir una nueva filosofía: La filosofía de la guerra, bajo el trauma del permanente peligro atómico.

Desde entonces, cuando derrotadas las potencias fascistas beligerantes, cabía esperar una “era de paz”, la nueva filosofía de la guerra se desarrolló por todo el mundo con centenares de conflictos bélico-militares, entre Estados o Guerras Civiles, provocadas o inducidas por las principales potencias, especialmente por EEUU y la URSS, promotoras de la traumática llamada “guerra fría”. Dos partes básicas distintas de un idéntico todo.

Período bélico-militar de más de medio siglo, en el que se contabilizan decenas de millones de víctimas mortales y centenares de millones de damnificados, mutilados, desterrados, presos, exiliados, y las consecuencias dramáticas por las más de cien millones de minas antipersonales sembradas por el mundo.

La dinámica de esa nueva filosofía de la guerra es la que, insoslayablemente, ha provocado el actual enfrentamiento bélico en Yugoslavia. Pero ¿por qué ahí y por qué ahora?, esa es la pregunta.

EL NUEVO CONCEPTO ESTRATÉGICO DE DEFENSA

El pasado mes de noviembre se celebró en Edimburgo la conclave de la OTAN en la que el Senador norteamericano William Roth presentó su informe: “La OTAN en el siglo XXI”, en el que abordaba la propuesta de una nueva doctrina, que debía aprobarse seis meses más tarde, en la cumbre de Washington (ya celebrada en abril, en plenos bombardeos de la OTAN), con motivo de su 50 aniversario.

Lo fundamental de la nueva doctrina es la modificación del artículo 5º del texto fundacional de la OTAN, en 1949, que limitaba la intervención militar a la defensa de los países miembros, sometiendo dicha intervención al Consejo de Seguridad de la ONU. Con esa modificación la Alianza, basándose en la “Nueva Estrategia de Defensa”, afirma su derecho a actuar militarmente, no solo en defensa de los países miembros, sino también en defensa de sus intereses y de los “derechos humanos” libremente, sin control, en todo el Mundo.

Se trata de una diametral modificación de los contenidos fundacionales, teóricamente defensivos, y cuando después de la caída del muro y de la disolución del “Pacto de Varsovia”, cabía esperar idéntica medida con la OTAN, ésta no solo extendió el número de países miembros, sino que aumenta sus atribuciones militares.

Esta modificación del artículo 5º se presentaba con una difícil perspectiva de ser aceptada por todos los miembros, sobre todo por algunos de sus socios europeos más significados, y sin que de estas contradicciones internas pueda inferirse una valoración positiva, lo cierto es que el poder real del llamado Nuevo Orden político mundial no permite que en materia militar se produzcan grietas.

A estas contradicciones de carácter militar se añaden, en el terreno financiero, las consecuencias del salto a la unidad monetaria de la Unión Europea, en clara competitividad con las influencias del dólar, el FMI y el Banco Mundial.

Estas circunstancias explicarían las urgencias del por qué ahora, es decir, la imperiosa necesidad de las cúpulas del Sistema en provocar un impacto de guerra (y al tiempo, producir una seria amenaza de desestabilización de la UE), para imponer, por unanimidad a todos sus miembros, la “OTAN del siglo XXI”, bajo la doctrina del “Nuevo Concepto Estratégico de Defensa”, acordado en Washington en la cumbre de la OTAN el pasado 25 de abril. Esta es una de las finalidades de la guerra en Yugoslavia.

LA INJERENCIA DE LOS GRUPOS MUNDIALISTAS CAPITALISTAS

La Federación de Yugoslavia reunía una serie de múltiples distintivos, históricos, culturales, sociales y políticos que a la salida del Régimen de Dictadura, mantenido por la Liga Comunista, había, sin duda, que considerar bajo un prisma nuevo, que permitiera una libre relación de respeto a las diferencias, como cabía esperar del amplio movimiento de mestizaje existente. Desde los primeros momentos de esta nueva situación la injerencia internacional actuó de forma nefasta y desintegradora. Esos múltiples distintivos que reunía la Federación fueron manejados bajo demagógicos conceptos nacionalistas, religiosos, étnicos, o políticos, naturalmente el conflicto no tardó en estallar.

Los primeros “arquitectos” internacionales, creadores de ese escenario conflictivo, desplazados a Yugoslavia, fueron Lord Carrington y Cyrus Vance, miembros políticos de primer rango de los Grupos Mundialistas más importantes, del británico Real Instituto de Asuntos Internacionales, el primero, y del Council on Foreign Relations (CFR) norteamericano, el segundo.

Se trata de una alta representación de la “cuarta dimensión” del Poder en el Mundo. Si no se detecta la presencia de esa “cuarta dimensión”, se arriesga fallar el análisis sobre la actual situación en Yugoslavia.
Los citados Grupos Mundialistas son los más antiguos y los más importantes, fundados en 1928, simultáneamente en Londres y Washington. A partir de 1945 se expandirían por el mundo capitalista, con múltiples sucursales, como por ejemplo, el Bilderberg Group, la Comisión Trilateral, etc. Es una trama del neoliberalismo rampante, cuya cúpula es el CFR presente en todos los conflictos bélicos, políticos, sociales, financieros más importantes que se producen (o ellos producen) en el Mundo.

Una trama que se halla a la sombra de los Gobiernos de las grandes Potencias, dictándoles sus políticas, por encima de las instituciones oficiales internacionales, rigiendo el Nuevo Orden político, por encima de leyes y legislaciones nacionales y transnacionales, como por ejemplo la Unión Europea, por encima de entidades oficiales financieras, como por ejemplo el FMI y el Banco Mundial, por encima de Bloques militares, incluida la OTAN (cuyo Secretario General, Javier Solana Madariaga, es, no lo olvidemos, un significado miembro del Grupo Mundialista Bilderberg Group).

Es esta trama mundialista la que impuso al Gobierno alemán de Helmut Kohl el reconocimiento de Croacia; hecho consumado con el previo apoyo al ultranacionalista movimiento Ustacha, históricamente marcado por su connivencia con el nazismo, en la invasión alemana de Yugoslavia, en la Segunda Guerra Mundial. Movimiento que últimamente ha recibido del Vaticano un reconocimiento público con la santificación de uno de sus obispos, conocido colaboracionista del nazismo.

Por supuesto, no toda la población de Croacia está comprometida con el citado movimiento, ni en su circunstancia histórica, ni en su situación actual, sino que buena parte de su población es víctima de la política ultranacionalista de ese movimiento.

Lo cierto es que el entramado del conflicto político está diseñado por la injerencia internacional, en la que destaca el protagonismo decisivo de los Grupos Mundialistas capitalistas. Así estallará el enfrentamiento bélico que conduciría a la dramática carnicería de Bosnia, con la complicidad objetiva de Croacia, y se destapará la etnocida política gubernamental de Serbia, dominada por la Liga Comunista yugoslava, transfigurada en un partido político de nacionalismo ultramontano, con presencia hegemónica en las estructuras militares del Ejercito Federal.

EL MOVIMIENTO POPULAR SERBIO, ALTERNATIVO

Como en el caso de Croacia no toda la población de Serbia puede ser acusada de esa política etnocida, ni mucho menos, pues se conoce la amplia oposición política que se ha venido manifestando multitudinariamente contra el Gobierno de Milósevic y que, realmente, constituía la alternativa a la situación creada. Una alternativa con base social y popular que, sin embargo, no estaba contemplada en los planes diseñados por el Mundialismo capitalista.

Efectivamente, el desarrollo de este movimiento popular serbio, cuya principal orientación era, y es, por encima de nacionalismos, etnias y religiones, la confraternización de toda la ciudadanía y que durante varios meses del invierno 1996-97 ocupó diariamente las calles de Belgrado contra Milósevic, no podía ser contemplada como alternativa por los Grupos Mundialistas, pues éstos ya tenían decidida la guerra como alternativa. Por ello este movimiento popular serbio fue boicoteado por la injerencia internacional.

Entre las entidades más representativas de este movimiento queremos hacernos eco de la actividad realizada, en sus diez años de existencia, de un medio de comunicación, “Radio B 92”, fundada en Belgrado en 1989, secuestrada por el Gobierno una semana después del inicio de los bombardeos de la OTAN. Una entidad que podría definirse aquí como una “Radio Libre”. Tras su secuestro “B 92” volvió a ser noticia el pasado 15 de mayo, al celebrarse públicamente el décimo aniversario de su fundación y ser evocada su constante trayectoria de denuncia de la violación de los derechos humanos, desde las guerras de Croacia y Bosnia, y después en Kosovo. Durante toda su existencia “B 92” participó siempre en las acciones de protesta contra el Régimen de Milósevic.

Es una simple referencia a este movimiento social, radical, pero pacifista, de oposición a Milósevic, para dejar constancia de la falsa especie según la cual no había otra alternativa a la guerra. Este movimiento fue desdeñado, porque los Grupos Mundialistas estaban preparando el escenario con el que justificarla intervención militar.

KOSOVO COMO TRÁGICO INSTRUMENTO

Empezando con la creación, en 1996, de una estructura clandestina, financiada por los Grupos Mundialistas, con la supervisión y asesoramiento de agentes específicos norteamericanos, a la cabeza de los cuales encontramos a Richard Holbrooke, de fatídico recuerdo por su complicidad en el genocidio de Timor, cuando actuaba como delegado del Departamento de Estado en la zona. Poco más tarde encontraremos también en Kosovo a William Walker, antiguo agente de la CIA, bajo la tapadera del Departamento de Estado, responsable supremo del organismo internacional OSCE en Kosovo. A este personaje se le conoce, entre otras cosas, por su participación en la creación de la “Contra” nicaragüense.

Estos hechos demuestran la intervención de los Grupos Mundialistas (los auténticos dueños de la OTAN y de la CIA) en la instrumentalización de sectores de jóvenes kosovares, primero entre los exiliados en algunos países de Europa, y después en el interior, sectores que en su inicio serán utilizados para enfrentarse al movimiento político kosovar, de tendencias reformistas, sectores de jóvenes que serán abocados a la creación de una estructura militar: el ELK (Ejercito de Liberación de Kosovo), financiada por el Mundialismo capitalista.

Es así como quedaba preparado el escenario planeado por los Grupos Mundialistas, con lo que se inscribe en incontrovertible prueba como inductoresde la actual situación de guerra en Yugoslavia y co-responsables del inhumano destierro de la población de Kosovo.

Este texto no es más que una incitación a la discusión y al análisis, de la dramática situación de guerra, persecución y destierro, análisis que debe desarrollarse con la participación, colectiva o individual, de todos, en el interior o en el exterior de la Fundació, para concluir en un resumen final.
(mayo de 1999)

 

19 DE JULIO 1936: LA BATALLA DE BARCELONA

En el transcurso de los enfrentamientos armados del 19 de Julio de 1936 en Barcelona se produjeron hechos que los especialistas se han negado a pasar a la historia.

Sin duda el más importante de esos hechos es el ocurrido a las 8 de la mañana del día 20, con la ocupación del Cuartel de Artillería de San Andrés, del conocido barrio de Barcelona. Este acontecimiento será la clave del cambio de signo de la rebelión militar.

Así es, el signo de dicha rebelión era en su inicio el de un “Golpe de Estado”, con un pronunciamiento militar. Con la ocupación del Cuartel de Artillería se concluía la “Batalla de Barcelona”, modificando el signo inicial, por el de un enfrentamiento a muerte: Era la Guerra.

La clave de esta modificación era que en dicho Cuartel se hallaba almacenado el arsenal de todo el Ejército de Cataluña. Es decir, el problema que tenían directamente los militares sublevados, e indirectamente la partitocracia republicana, es que el arsenal del Cuartel de Artillería de San Andrés había caído en manos de los militantes de la CNT y de la FAI, en aquella mañana del 20 de Julio.

Durante la Jornada del 19 habían ido siendo ocupados todos los cuarteles del Ejercito de Barcelona, salvo el de Atarazanas (que fue ocupado en la jornada del día 20), pero el armamento que las Milicias encontraban en ellos era escaso, solo el suficiente para las dotaciones de los mismos.

Sin embargo, el Arsenal del de Artillería comprendía 80.000 fusiles Máuser y una amplia serie de baterías artilleras, con varias toneladas de munición (balas y obuses).

Entorno a la ocupación de ese Cuartel de Artillería se iban a producir algunas circunstancias que interesa reseñar, pues de ellos se deduce el marcado interés en inclinarse del lado republicano del “19 Tercio” de la Guardia Civil.

En efecto, independientemente de la dudosa inclinación republicana de ese núcleo profesional militarizado que era el “19 Tercio”, visto en su conjunto (aparte de algunas individualidades) el elemento principal que inclina ese Núcleo a ponerse a disposición de la Generalitat es el de apropiarse del arsenal de todo el Ejercito de Cataluña, concentrado en el citado Cuartel de Artillería.

La inclinación formal del “19 Tercio” es tardía, se produce después del mediodía de aquel domingo 19 de Julio. Pero lo que los historiadores han silenciado, son las extremas tensiones que se han producido en el transcurso de la noche en el seno del citado Núcleo de la Guardia Civil. No sólo entre los oficiales de rango superior (uno de los cuales, el Comandante Recas, se unirá a los militares sublevados, en la madrugada del 19, con una Compañía a su mando), sino también entre mandos medios y guardias, que pedían saber la inclinación del “19 Tercio”.

Después de que los Escuadrones, con el Coronel Luis Escobar al mando de ellos, se pusieran a disposición de Lluís Companys, Presidente de la Generalitat, dos de estos Escuadrones se desplazaron al final de la tarde del 19 al barrio de San Andrés, para ocupar el Cuartel de Artillería; sus pretensiones estaban claras: posesionarse del Arsenal.

Lo que sucedió es que los militantes de la CNT, tras no oponerse (como se había acordado) a la salida del cuartel de una Unidad, se ocuparon a poner en estado de sitio al Cuartel, sin dejar que nadie penetrar en él. Es así que cuando llegaron los dos Escuadrones de la Guardia Civil, las Barricadas y los militantes de la CNT les impidieron el paso. Entonces, cuando 12 horas después, los Milicianos penetraron en el Cuartel, la CNT y la FAI se posesionaron de todo el Arsenal.

Estas fueron las claves que permitieron la victoria popular sobre los militares: La Barricada y las armas del Arsenal de Cuartel de Artillería, pues si éstas hubieran caído en manos de 19 Tercio de la Guardia Civil, en lugar de las de la CNT y FAI, nadie puede saber cómo habría acabado la “Batalla de Barcelona”, iniciada aquel domingo del 19 de Julio de 1936.

Luis Andrés Edo

 

DE LA AUTODETERMINACIÓN AL MUNICIPIO LIBRE

La autodeterminación no puede concebirse sin la condición de libre pensamiento del individuo.

La palabra determinación, al preceder del prefijo "auto", concede un significado indiscutible de individualidad a dicho concepto.

No podría entenderse la autodeterminación de un Colectivo sin que cada uno de los individuos que lo componen gozara de la misma condición.

La autodeterminación así concebida garantiza la tolerancia.

Éstos son los fundamentos básicos que prioritariamente deben constituir los aspectos necesarios a un proyecto estructural del carácter libertario, en el que si hubiera que conferir una "centralidad" no sería otra que la autodeterminación del individuo.

El respecto a la individualidad es tanto más necesario, cuanto que, para su supervivencia, le es esencial la relación con el Grupo, de forma que el equilibrio entre ambas figuras no representa la anulación de aquéllos, pues ello significaría la anulación del Grupo.

El conflicto entre ambas figuras está obligatoria y felizmente servido, pues ambas son absolutamente necesarias. Su relación convivencial produce la necesidad de la autodeterminación. Es decir, el conflicto existe, ciertamente la autodeterminación no lo anula, simplemente lo regula, conduciéndolo hacia un resultado creador de la convivencia donde las dos figuras quedan respetadas.

Aunque estos aspectos son de simple alcance elemental, creemos necesario recordarlos dada la escandalosa inflación del concepto. En efecto, el alcance territorial de la autodeterminación, ligado a cualquier discurso político nacionalista, lo vacía de todo su contenido, en el sentido de que tal discurso político niega al individuo el pleno derecho de decisión. A pesar de ser tan obvio, el nacionalismo político utiliza el concepto. Un concepto sobre la autodeterminación, como el que venimos reseñando en el presente trabajo, no está recogido en ningún texto institucional o constitucional, de ningún Estado del mundo. Es lógico, ya que sería una antagónica confrontación con la esencia misma de la institución estatal. Hemos querido señalar esta observación, aunque es ciertamente obvia, porque no puede entenderse la pretensión de algunos de defender los principios libertarios más prioritarios y al tiempo querer promover una actuación de participación institucional.

Generado, en la práctica, un comportamiento individual de libre decisión, en el seno del Grupo, de lo que se trata es saber en qué espacio estructural transbordar dicho comportamiento. De todas las estructuras sociales y políticas, conocidas hasta hoy, no encontramos una más idónea que el espacio comunal, donde la persona se halla más cercana y directa de la realidad del grupo social que la rodea. Por ello mismo puede actuar sobre esa realidad con mayor conocimiento y facilidad. Un espacio social, el Municipio, que Felipe Alaiz, en su obra "Hacia una Federación de Autonomías Ibéricas", explica su desarrollo desde Roma, a través de más de dos mil años de historia, pasando por los Concejos, Comunas, o Asambleas abiertas de 1936-1939.

Un proceso histórico bimilenario, donde la experiencia comunal conoce altos y bajos, siempre sometida a las turbulencias bélicas, y a las luces y sombras teóricas y prácticas, centralistas, jacobistas y marxistas, hasta que en el seno de la Primera Internacional surge una formulación sólida y coherente donde el Federalismo, apoyado en los profundos análisis de Proudhom y Bakunin, donde aparece, en la Organización administrativa el "Consejo Local de Secciones", como prólogo - nos dice Alaiz - del Municipio futuro.

Una lectura serena y objetiva de la obra de Felipe Alaiz, nos sugiere que acaso no fuera una "confusión" de Fanelli el proponer a Mengo y a Pellicer (representantes de la Primera Internacional de la Federación de Trabajadores de la Región Española) su adhesión a la Alianza, sino que fue el discurso de contenido federalista el que decantó a los españoles a las posiciones de Bakunin en el seno de la Primera Internacional.

En efecto - siempre requiriendo a Felipe Alaiz - la autonomía local promovida por los sectores populares existe en España desde los tiempos remotos de la Roma de los centuriones, convertidos en Tributos, pasando por el Consejo Común, el Fuero de León, y el de Sepúlveda, el Consejo Local, el Colectivismo Agrario, o las "Asociaciones Comunales Laboriosas", los Germanías de Valencia o los Comuneros de Castilla, con sus libertades populares municipales. Este conjunto histórico de experiencias sociales y populares fue lo que decantó hacia las posiciones bakunistas a la sección Regional Española en la Primera Internacional. Así es, la magnitud de este macro proceso, dilatado en los siglos, no encontraba mejor acomodo que en la formulación del Federalismo elaborado por Bakunin.

El proceso histórico adquiere mayor relieve, cuando se sabe que la experiencia de la autonomía local, fue constantemente perseguida durante siglos.

Veamos lo que nos dice Felipe Alaiz al respecto en el capítulo "El Municipio Español desde la Época de Roma": "En tiempos de Roma, la tierra que se apropiaba el conquistador quedaba gravada con canon, dando lugar al llamado señorío imperial, copiado posteriormente por el Estado hiperburocrático.

Hacia 1877 el Estado cifraba sus ilusiones en imponer a los españoles sin recursos el mismo régimen que imponía a blancos y negros en Cuba... El paralelismo es impresionante. Lo que era trata de negros en Cuba, era en España trata de blancos aldeanos, comprados y vendidos por hacendados, diputados y oficinistas. Con la ley del 77, el Municipio español, subalterno vendido del Estado, convirtió los pueblos en cárceles, prestándose los Municipios a ser una patrulla de asalto contra los campesinos.

»En el Estatuto Municipal de Primo de Rivera, decretado en marzo de 1924, cuyo autor fue Calvo Sotelo, toda su novedad consistía en dividir el sufragio para la elección de concejales en universal y condicionado. Este último había de ejercerse por las corporaciones locales. Así como a un preso no se le deja en libertad dentro de su celda, dejaba Primo de Rivera a los Municipios después de exprimirles la bolsa y la vida. El Municipio era un cero a la izquierda en su propio término, en su propia casa, en sus propios asuntos. El Municipio arrastró su parálisis hasta el mismo 19 de Julio de 1936. Dividida España en dos sectores, la zona fascistas siguió con sus Municipios intervenidos."

Resulta curioso observar el interés mantenido durante dos mil años por el Poder sobre el Municipio, reprimiéndolo y rejuzgándolo. Ello es la prueba del peligro que representa la autonomía local para el Poder, al tiempo que confirma el interés del Pueblo en su lucha por la autonomía del Municipio, (que siempre la utilizó como arma subversiva contra el Poder en cuantos sobresaltos revolucionarios se han producido), hasta el punto que habría que preguntarse si la finalidad perseguida por el Pueblo de alcanzar el Municipio Libre no ha constituido el motor revolucionario que ha conocido este país.

En todo caso, la Historia nos ha demostrado dos cosas: 1) la lucha comunal ha constituido, en este país, el movimiento popular más prolongado a través de los siglos, y 2) en todas las subversiones revolucionarias más importantes, el primer acto popular ha sido la ocupación del Consistorio Municipal.

Ante esta lectura de la Historia sorprende que el Movimiento Libertario no haya promovido la creación de una corriente popular estructurada en un "Municipio paralelo" (por supuesto, totalmente al margen del oficial) antes del "sobresalto revolucionario".

Esta carencia no la ha cometido con la Organización Obrera, ni con la Federación específica, ni con la Escuela, ni con los Ateneos, ni con los Campos Sociales como el de la Juventud o el de las Mujeres, sin esperar el "sobresalto", con lo que nos encontramos con una incalificable discriminación del Municipio Libre, al que sólo se ha recurrido (salvo en contadas excepciones) en situaciones revolucionarias.

El peso histórico de la lucha regular por la autonomía comunal, tal como queda configurada en la obra de Felipe Alaiz "Hacia una Federación de Autonomías Ibéricas", debería haber sugerir al Movimiento Libertario la creación de una estructura, federativamente vertebrada, a través de las miles de localidades existentes, basada en el "Municipio Libre", paralelo al oficial, sin esperar al "sobresalto".

Cuando Felipe Alaiz nos está hablando de las cuencas de los ríos, de las cordilleras, de las costas, de los espacios urbanos y rurales, de las lenguas y de los usos y costumbres, nos está sugiriendo el marco social básico que pueda asumir y coordinar las lógicas diferencias: El Municipio Libre, sin necesidad de recurrir a ningún estamento político partitocrático o del Estado.

El propio Murray Bookchin (conducido no por la historiografía, como el caso de Alaiz, sino por prefundar análisis sobre la Ecología Social), coincide con Alaiz en confirmar la estructura del "Municipio Libre", como la más idónea para la transformación social.

Lo extraordinario de la coincidencia de estos dos grandes pensadores libertarios, no es que ambos opten por el Municipio Libertario como estructura idónea, sino que hayan llegado a idéntica conclusión a través de dos métodos analíticos distintos. Este fenómeno no hace sino que consolidar la figura estructural del Municipio Libre.

El hecho de que Murray Bookchin se deslice hacia una participación institucional en el seno del propio Municipio oficial —que obviamente rechazamos— para desarrollar una actividad libertaria, es una lamentable contradicción que, sin embargo, no debe impedirnos recoger lo mucho y positivo que ofrecen sus análisis.

En efecto, si la fuerza del discurso de Felipe Alaiz es la conexión entre la lucha regular a través de los siglos y la autonomía comunal, la fuerza del discurso de Murray Bookchin se sitúa en la conexión entre la estructura básica comunal y la Ecología Social. Así es, que una acción idónea y eficaz sobre ésta, no encuentra mejor acomodo que la estructura de un Municipio Libre.

En este estadio de la reflexión que estamos desarrollando en el presente trabajo, queremos abordar el tema de la alternativa a la situación del impase, cuya magnitud negativa no tiene precedentes. En la primera década del siglo pasado el impase del movimiento anarquista pudo ser superado con la creación de una nueva estructura: la fundación de la CNT. En el momento actual las estructuras del anarcosindicalismo deben mantenerse, pues pueden constituir un valioso apoyo para cualquier nueva alternativa y porque, además, la crisis generalizada del sindicalismo, que arrastra a todas las tendencias, incluida la anarcosindicalista, no tiene que ser, forzosamente, definitiva. La situación puede cambiar y su influencia puede ser recuperada, pero las estructuras de la CNT no pueden hoy servir de catalizador a una alternativa capaz de sacarnos del impase.

Se plantea que, de nuevo, acaso sea una estructura distinta la alternativa, pero de un espacio existente: el municipal; una "estructura paralela", no institucional ni institucionalizable con los estamentos oficiales: un "Municipio Paralelo" que podía ser reflejado por un "Foro Paralelo" donde desarrollar la Gran Discusión, teniendo como elemento básico el análisis de la lucha regular por la autonomía local, y la Ecología Social; Gran Discusión abierta a toda la diversidad existente de carácter libertario y antiautoritario.

Un análisis de esa lucha regular, cuyo elemento transversal fue la autonomía comunal, desencadenante de un fenómeno contemporáneo cualitativo, configurado en la libertad, propulsado por el anarquismo y que nos debe permitir abordar con eficacia las nuevas problemáticas sociales.

Un análisis sobre la Ecología Social, ofrecido por Murray Bookchin, sometiéndolo a discusión frente a las nuevas tecnologías, hoy más dudosas que nunca, especialmente por su incursión universal en las comunicaciones.

Entre otros, este podría ser el marco básico de la Gran Discusión en el "Foro Paralelo", orientándola a la eventual elaboración de una "Carta Municipal", paralela a la oficial, donde podrían quedar sugeridas las problemáticas de funcionamiento y orientación, de un futuro Municipio Libre.

Luis Andrés Edo

 

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